Los Bomberos de la Tercera y la Guerra del Pacífico.

Al estallar el conflicto bélico con los países del norte, el Cuerpo de Bomberos de Santiago se pone a disposición del Supremo Gobierno para formar una unidad al servicio de la patria.  Declarada la guerra el 5 de abril de 1879, el Cuerpo forma en el patio del Cuartel General a la una y media de la tarde del día 6.

Al mando de la 3a está su capitán Emilio Cádiz, mientras su pariente Buenaventura Cádiz era director de la compañía y a la vez Vicesuperintendente, y recibieron la orden de marchar hacia el Palacio de la Moneda, donde fueron recibidos por el presidente Aníbal Pinto y las máximas autoridades de la República.

El 9 de abril, las compañías recibían el saludo del presidente Pinto y del ministro de Guerra Cornelio Saavedra, informando que el gobierno había aceptado el ofrecimiento de la institución y ordenaba la “formación de un Cuerpo de Voluntarios al mando del Comandante don Carlos Rogers”.

En la sesión del 15 de abril se eligieron los oficiales de lo que sería la 3a compañía del Cuerpo de Bomberos Armados, resultando elegidos Buenaventura Cádiz como capitán, Rafael Doren y Arturo Santos como tenientes,  José María Oyarzún y Juan de la Cruz Navarrete como subtenientes.

Se formaron 6 compañías de 100 hombres cada una y se cambió el uniforme y casco de servicio por el militar y el kepí de campaña. Y los bomberos pasaron a recibir instrucción militar en el Campo de Marte (Parque O’Higgins). SE abrieron los registros para la incorporación de bomberos armados, ingresando entre otros Pedro Pablo Doren y Antonio Cárdenas, quien más tarde sería comandante del Cuerpo de Bomberos de Santiago.

Y cuando se inició la campaña terrestre, trece Tercerinos partieron al frente de combate, entre ellos Rafael Doren, Eduardo Kinast, Rómulo Correa, Rafael Penjean, Belisario Bustos, José María Oyarzún,   Arturo Santos y otros.

Y ese mismo final de año, el senador, político, escritor y revolucionario de 1851, Benjamín Vicuña Mackenna solicitaba un puesto en las filas Tercerinas. Y ese mismo 8 de diciembre asumía como Director de la Poniente.

Durante la guerra los Tercerinos cumplieron diferentes albores, tanto en el combate, como en las fiscalías, en el servicio de espionaje y el periodismo. Eduardo Kinast era fiscal en el Callao después de la toma de Lima, Buenaventura Cádiz era el segundo hombre del servicio de intendencia del ejército, y otros se desempeñaban en las ambulancias, o en el correo. Todos eran necesarios. De Buenaventura Cádiz digamos que fue administrador de el diario El Heraldo, que apoyó la elección de Domingo Santa María en la campaña presidencial de 1881 y que atacó en forma por lo demás enérgica y aún virulenta a Benjamín Vicuña Mackenna.

Un personaje clave en los sucesos de 1887, cuando mueren Johnson y Ramírez, es Francisco Pardo Duval, quien fuera en varias oportunidades secretario de la compañía. Periodista de profesión, fue de corresponsal de El Ferrocarril a la guerra de Arauco en 1881, enviando al diario sus crónicas firmadas con el seudónimo Mariluán. Entre 1881 y 1883 será corresponsal en Santiago del diario La Patria de Valparaíso.

Mención aparte daremos de Ramón Rivera Jofré, que figurara entre los fundadores de la 3a.  Había nacido en Santiago en 1845, y luego de trabajar en las oficinas del ferrocarril de Santiago a Valparaíso junto a Henry Meiggs, es cronista de El Ferrocarril y corresponsal de El Heraldo, El Nacional, El Comercio y La Patria. En el Callao asume como  corresponsal en El Mercurio entre 1877 y 1878, donde además ejerce como cónsul. En ese momento es reclutado por el jefe del servicio secreto, Joaquín Godoy, como agente chileno. En 1879 es nombrado cónsul en Panamá, donde continúa prestando sus servicios como agente, especialmente boicoteando las armas y pertrechos que ha comprado Perú.

Ramón Rivera Jofré. Foto de 1864

Y para cerrar este recuerdo de un fundador tan desconocido como importante, digamos que Rivera Jofré (en la foto) fue designado gobernador de Antofagasta por el presidente Pinto en 1881 hasta 1886. Falleció en Santiago en 1887, el mismo año de la tragedia de Johnson y Ramírez.

Gentileza Antonio Márquez Allison