Víctima a Consecuencia del Servicio: Onofre Varela Orrego

Documento
Abril de 1879

Señor Don Buenaventura Cádiz
Capitán de la Tercera Compañía de voluntarios Armados

Deseando incorporarme de voluntario Armado a la compañía de su mando, solicito se sirva poner en conocimiento de la Compañía.

De Ud. A.S.S. Onofre Varela Orrego
Empleado del Almacén de Ramón Estévez Calle de la Merced Nº 77 A

Correspondencia
Viernes 8 de enero de 1892

Señor Secretario de la Tercera Compañía de Bomberos

Mui señor mio:

Deseando pertenecer a la Compañía como voluntario, suplico a usted tenga a bien darle el curso correspondiente a mi solicitud, para cuyo efecto, acompaño mi hoja de servicios de la Sexta Compañía.

De usted, A. i S.S., Onofre Varela Orrego

Soi chileno, edad: 35 años, Profesión: comerciante, Estado: casado, Domicilio: Rosas 109.  Patrocinada por Adolfo Aravena

Libro de Guardia
Jueves 6 de abril de 1893

 

“A las doce y media de la madrugada de hoy se declaró un incendio en el tercer cuartel en el edificio de las Monjas Agustinas situado en la calle Ahumada, entre Moneda y Delicias. Nuestra Bomba a Palancas y el segundo gallo (el que armó en el grifo) fueron los primeros en llegar al lugar del siniestro y cortar el fuego por ambos costados. A consecuencia de este incendio, el voluntario don Onofre Varela sufrió un ataque al cerebro que concluyó con su existencia momentos después.

Es grato dejar constancia las múltiples atenciones y solícitos cuidados que recibió el ya difunto durante su enfermedad.

A las diez de la mañana se trasladó el cadáver al salón de honor de la Compañía por el Capitán y varios voluntarios.”

Libro de Guardia
Viernes 7 de abril de 1893

RELACION DEL SUCESO HECHA POR “LA UNION” DE VALPARAISO

Incendio. Muerte de un bombero. A causa de hallarse antenoche interrumpida la línea telefónica a Valparaíso, no nos fue posible comunicar, como de ordinario, los detalles acerca del incendio ocurrido antenoche en la calle de Ahumada.

Poco después de las doce y media se declaró un incendio en la parte más comercial de la ciudad.

El fuego había aparecido en los edificios de las Monjas Agustinas en la parte correspondiente a la calle de Ahumada y ocupada por la tienda y sastrería del señor Jaime Cabré. También se encontraba en esa parte del edificio la Zapatería Valparaíso del señor Nazario Román, encontrándose al lado de ambos negocios un taller de relojería y joyería.

El fuego hizo su aparición por los altos signados con el número 87, el que se propagó con rapidez increíble a los números 85 y 83.

En este incendio sólo se quemaron, merced al activo trabajo de los bomberos, tres piezas de los altos, no alcanzando el fuego a comunicarse a la parte baja. Se salvo pues, la Zapatería Valparaíso de un inminente peligro, sufriendo sólo pequeños deterioros ocasionados por el agua.

Con igual suerte liberóse el taller de joyería y el Convento de las Reverendas Madres Agustinas.

A los primeros momentos del incendio acudieron al recinto el Intendente de la provincia, señor Lira, jefes de policía y tropa de la misma.

El parte pasado con tal motivo por el comisario de la sección a la Prefectura es el siguiente:

Número 272. Santiago, 6 de abril de 1893. El comisario de la tercera sección, con esta fecha, me dice lo siguiente:

“Anoche, como a las 12:40 más o menos, se declaró un incendio en los altos del edificio de las Monjas Agustinas, situado en la calle Ahumada, entre Moneda y Alameda de las Delicias.

El fuego se presentó en la casa número 87, comunicándose de ahí a las signadas con los números 85 y 83, ocupadas respectivamente por la Zapatería Valparaíso de don Nazario Román, asegurada en 6.500 pesos en la Unión Comercial; Bazar y Sastrería de don Jaime Cabré, asegurada en 20.000 pesos en diferentes compañías.

Las referidas tiendas sufrieron deterioros de consideración, pero al fin se pudo circunscribir el fuego a los altos del edificio incendiado, evitando con ello la propagación a las casas colindantes.

Los señores Román y Cabré pasaron a disposición del juzgado respectivo.

Al concluir este parte, me congratulo en comunicar a esa Prefectura, la moderación y cultura con que el pueblo se ha conducido en los dos últimos siniestros, evitando perturbaciones y molestias a la policía.

Lo que comunico a usted, en cumplimiento de mi deber.

Lo que transcribo a V.S. para sui conocimiento y demás fines.

Dios guarde a V.S.

  1. Lopetegui, señor Intendente de la provincia.”

En este incendio tenemos que lamentar el sensible fallecimiento del voluntario de la Tercera Compañía de Bomberos, don Onofre Varela, acaecido en la mañana de ayer.

El señor Varela trabajaba en el incendio de antenoche con un pistón, cuando de improviso siéntese mal y cae inerte en tierra, víctima de un serio ataque de parálisis.

Durante el incendio el abnegado voluntario recibió verdaderos baños de parte de sus compañeros a quienes les ocurría lo mismo con sus vecinos. Inmediatamente fue trasladado el señor Varela a casa del Doctor Manzor, quien le prodigó sus más solícitos cuidados.

Infructuosos fueron los esfuerzos del facultativo y los cuidados de la familia: el señor Onofre Varela falleció en la mañana de ayer víctima del deber cumplido, por eso es que ayer vestían de luto los tres edificios de la noble institución.

Ayer mismo se le arregló una magnífica capilla ardiente en uno de los salones de la Tercera Compañía a la cual pertenecía el señor Varela. Estas desgracias no son sentidas como las desgracias comunes; ésta es doblemente mayor: hoy se trata del fallecimiento de un guardián celoso de las propiedades y de las vidas de sus moradores.

La misión del bombero es sagrada y por consiguiente altamente noble y honrosa para aquel a quien le cabe en suerte desempeñarla. Por eso el Cuerpo de Bomberos se apresura en hacerle los honores al extinto con la magnificencia a que es acreedor.

El señor Varela prestó importantísimos servicios a la institución: perteneció a la Sexta Compañía de Bomberos durante más de seis años, dejando en esa sección del Cuerpo, gratísimos recuerdos de sus servicios incesantes.

Luego después, ingresó a la Tercera Compañía que ha premiado sus servicios en lo que valen.”

CRONICA DE “EL FERROCARRIL”
(31 de mayo de 1893)

Tercera Compañía de Bomberos. Esta Compañía en su última reunión, acordó por unanimidad manifestar al Doctor señor Luis Manzor, sus más reconocidos agradecimientos por los importantes servicios que prestó profesionalmente en su casa habitación, al malogrado voluntario de esta Compañía, don Onofre Varela, en la noche del incendio del 6 de abril próximo pasado.

En consecuencia, el lunes en la tarde se trasladó una comisión de varios oficiales a la casa del Doctor Manzor, para entregar la nota que insertamos al pié de estas líneas y un bonito cronómetro para médico, el cual lleva en sus tapas la siguiente inscripción: “La Tercera Compañía de Bomberos al Doctor Luis Manzor. 1893” Hé aquí la nota con que se acompaña el obsequio:

“Número 23. Santiago, mayo de 1893. Señor: La Tercera Compañía, en cuyo nombre tengo el honor de dirijirle la palabra, se ha hecho cargo en su última reunión, de los importantes, oportunos y valiosos servicios que usted tuvo a bien prestar con motivo de la enfermedad y fallecimiento de nuestro malogrado compañero, señor Onofre Varela.

La dedicación y el empeño jeneroso desplegados por usted para aliviar y tratar de salvar a este voluntario, han obligado el reconocimiento sincero de la Tercera y la más viva gratitud de todos sus miembros.

Como una débil muestra de nuestro agradecimiento y queriendo corresponder en parte siquiera esa noble conducta que tanto le honra, esta Compañía ha acordado enviarle el modesto obsequio que tengo el gusto de acompañar con la presente.

Con sentimientos de consideración y aprecio tengo el honor de ofrecerme de usted atento y S.S. Manuel Zamora, Director; José María Oyarzún, Secretario.

Correspondencia
Martes 6 de junio de 1893

Señor don Manuel Zamora, Director de la Tercera Compañía de Bomberos

Señor:

Con fecha 28 de mayo he tenido la honra de recibir la atenta nota de usted en la cual se digna comunicarme que la Tercera Compañía de Bomberos ha tenido a bien manifestarme su mucha gratitud por los servicios profesionales con que atendí al voluntario de dicha Compañía, señor Onofre Varela, i obsequiarme, como una muestra de su agradecimiento, un magnífico cronómetro que recibí de manos de la comisión de oficiales que la Compañía nombró para hacer más grande todavía i honrosa la manifestación.

Francamente, señor, no he reconocido méritos en mis servicios que pudieran ocupar la atención de la Tercera Compañía. Si ellos han valido algo, se debe unicamente a la grandeza del entusiasmo del malogrado compañero que hizo, en aquella desgraciada noche, el sacrificio de su salud i de su vida.

Por mi parte, como médico, tenía el deber de atender solícito al enfermo, i, como bombero, debia necesariamente hacer todo lo posible por salvar la vida del compañero que, atacado por mortal enfermedad en lo mejor del combate con el elemento destructor, iba a dejar tras sí, profundo sentimiento en sus compañeros, i la más triste orfandad en su familia.

Tales servicios son obligados, no de recompensas. Con todo, la magnimidad de la Tercera Compañía i su mucha delicadeza se han creido comprometidas, i han recompensado mi trabajo con un valioso obsequio que me servirá de poderoso ausiliar en el ejercicio de mi profesión.

Tenga a bién, señor, dar en mi nombre las más espresivas gracias a los miembros de la Tercera Compañía de la cual es usted tan digno Director.

Con sentimientos de la mayor gratitud i consideración, me ofrezco a usted como su mui atto. i S.S., Luis Manzor