Fundadores

Principales fundadores de la compañía

Primeros Fundadores

JOSÉ LUIS CLARO CRUZ
RAMÓN ABASOLO NAVARRETE
ENRIQUE MEIGGS WILLIAMS
BENJAMÍN VICUÑA MACKENNA




Tuvo una vida agitada, apasionante, de una abnegación a toda prueba y de una acción genialmente visionaria. Había nacido en los anárquicos días de 1826, siendo su hogar centro de reunión permanente de las grandes figuras políticas de la gesta emancipadora. Nieto del general José María de la Cruz, Ayudante del General O’Higgins, quien levantaría a la juventud intelectual del país contra la candidatura de Manuel Montt en 1851. Don José Luis Claro, de sólo 25 años, participa activamente en la revolución de 1851, junto a Vicuña Mackenna, Pedro Urriola, Francisco Bilbao y otros. Derrotado, huye hacia California.

Vuelto años más tarde, funda hogar junto a doña Amelia Solar Marín, y el 8 de diciembre de 1863 lo vemos actuar en el rescate de las víctimas del Incendio de la Compañía. Una sola decisión cabe en su mente y esa es fundar una Compañía de Bomberos. A su llamado responde toda una ciudad y el 20 de diciembre se crea el Cuerpo. Siempre rehuyó los halagos. Aceptó el cargo de Capitán de la Bomba del Poniente ese día histórico de 1863 y no los honores del Directorio. Por su estrecha amistad con el Presidente don José Manuel Balmaceda, el señor Claro cae en desgracia al ser derrocado el gobierno en 1891. Detenido e interrogado si antes había estado preso, contestó; “Sí, en dos oportunidades. La primera por revolucionario y ahora por constitucionalista”. Liberado, continuó prestando sus distinguidos servicios al Cuerpo, hasta su muerte el 21 de junio de 1901. El Iniciador y Fundador del Cuerpo de Bomberos de Santiago podía descansar en paz, porque su semilla había creado un bosque de sacrificio, abnegación y disciplina.





Don Ramón Abasolo, fundador del Cuerpo y primer Teniente 1° de la Tercera, asume el mando del servicio activo. Junto al Vicesuperintendente Bascuñán Guerrero, proponen la construcción de una torre de alarmas, proyecto que es desarrollado por el arquitecto tercerino Fermín Vivaceta. La campana de alarmas fue comprada a otro tercerino, don Enrique Meiggs. Abasolo y Bascuñán Guerrero presentan un nuevo proyecto: la creación de un sistema de alarmas de incendio y la creación de cuarteles de incendio.

El proyecto, aprobado por el Directorio, entró en vigencia junto con la nueva torre de alarmas el 1° de junio de 1867. Este sistema se mantuvo con leves modificaciones hasta 1893. El señor Abasolo fue, en efecto, uno de los más entusiastas cooperadores en la organización del Cuerpo, trabajando con un tesón infatigable por dotar a Santiago de una asociación digna de su cultura y a la altura de los valiosos intereses que estaba llamada a proteger.





Al constituirse el Directorio del Cuerpo de Bomberos de Santiago, comienza a destacar la personalidad dinámica y ejecutiva de Enrique Meiggs, primer Director de la Bomba del Poniente. Enrique Meiggs había nacido en Nueva York en 1811. En 1855 llega a Chile para realizar una serie de obras de ingeniería, siendo la primera de ellas el puente sobre el río Maipo (1858) para el ferrocarril del sur, actuando como contratista y alcanzando pleno éxito en su obra. Su fama comienza a acarrearle más y más contratos. Termina el tramo del ferrocarril de Maipo a San Fernando y, con los dineros obtenidos, compra varios sitios en la capital, construyendo su casa en Alameda esquina de Duarte (hoy, Lord Cochrane). En 1861 firma el contrato por la construcción del ferrocarril entre Quillota y Santiago. Se calculaba que el trabajo tardaría a lo menos tres años. Meiggs lo hace en sólo dos, ganando una bonificación especial por parte del gobierno. En junio de 1863 entraba la primera locomotora a Santiago, pero Meiggs sufría el dolor de la muerte e su esposa, Carolina Doyle.

Su relación con los bomberos nace el día de la tragedia del 8 de diciembre. Avisado de inmediato del terrible incendio, corre junto a sus operarios hasta el Templo de la Compañía, donde realizan increíbles actos de salvamento. Mojado una y otra vez, ingresa hasta el templo para salvar vidas, hasta que el drama concluye. Al ser consultado sobre cuánta gente creía él que había muerto, sólo respondió con un acongojado “thousands” (miles). Pasado el drama se integra a comisiones de beneficencia y socorro para ayudar a las víctimas, y el 14 de diciembre asiste a la sesión convocada por don José Luis Claro. De inmediato asume cargos de alta responsabilidad y el día 20 de diciembre, fecha de la fundación del Cuerpo, es designado Director de la Bomba Poniente y miembro del Directorio.

En la sesión del 24 de marzo de 1865 expone que había hecho venir de Estados-Unidos de Norte-América una campana para alarmas de incendio, cuyo costo aproximativo era de mil quinientos pesos y la ofrecía al Directorio por la mitad de su valor. Aceptado su ofrecimiento, “la Paila”, como cariñosamente la llamamos los bomberos, fue que con su tañido llamó desde entonces a los voluntarios a acudir a las emergencias.

Sus vastos conocimientos técnicos los pone al servicio de la nueva institución. El Cuerpo encarga de inmediato la compra de una bomba a palancas a Boston, pero Meiggs insiste en la necesidad imperiosa de adquirir bombas a vapor, y gracias a su esfuerzo y buenos contactos, es intermediario para la compra de la “Ponkas”, primera bomba a vapor llegada a Sudamérica. Junto a los extraordinarios servicios prestados a la Tercera y al Cuerpo, Meiggs invierte su fortuna y tiempo en la urbanización de amplios sectores de la ciudad, hasta entonces despoblados, entre los años 1863 y 1865. Posteriormente parte al Perú, donde construye la parte más Importante de la extensa red ferroviaria peruana. Enrique Meiggs, el hombre múltiple, héroe en el incendio del Templo de la Compañía, fundador de la Tercera Compañía y del Cuerpo de Bomberos de Santiago, constructor y urbanista, fallecía en Lima, Perú, en septiembre de 1877.




El 8 de Diciembre de 1879 jura como voluntario de la Tercera, siendo elegido en esa misma sesión Director para el año 1880, por 38 votos a favor de los 40 sufragios emitidos. Alcanzó a permanecer durante seis años en las filas tercerinas mientras desarrollaba paralelamente un mundo gigantesco de actividad y creaciones. Cientos de libros escritos, miles de artículos en revistas y periódicos; parques, cerros, urbanizaciones; Intendente, diputado, senador, candidato a la Presidencia de la República; miembro de la Academia Española de la Historia, de la Academia Imperial del Japón; revolucionario, diplomático y bombero. Es posible imaginar el dolor de Vicuña Mackenna ante la terrible tragedia del Templo de la Compañía.

José Luis Claro tardó 18 días en crear el Cuerpo de Bomberos; Vicuña Mackenna, 20 días en publicar la visión más completa y objetiva del drama en su libro “El Incendio del Templo de la Compañía de Jesús”, donde incluso aparece la lista completa de las víctimas. Incorporado a la Tercera el 8 de diciembre de 1879, esa misma sesión lo elige Director, permaneciendo tres años en el cargo. Alejado de él, escribe el 23 de diciembre de 1883 un folletín titulado “La cuna del Cuerpo de Bomberos”, donde rinde un emocionado homenaje a Meiggs, Claro y a su adorada Tercera, denominándola “Buin 1° de Línea del Cuerpo”. Dos años más tarde, a los 55 años, dejaba de existir en su hacienda de Santa Rosa de Colmo (Concón). Por su obra, y su amor hacia su Compañía, no cabe duda que Mackenna entendió el espíritu tercerino.